Imágenes cedidas por el Archivo Histórico Municipal de Cádiz.
Que 20 años no es nada, ya lo cantaba Carlos Gardel, menos aún para una comparsa cuya presentación, con los sones de la inmortal banda sonora de Nicola Piovani, aún seguimos tarareando.
Tras estrenarse a lo grande en el COAC gaditano con ‘La hora de los valientes’, alcanzando las semifinales, la mítica Comparsa del Mixto regresó al ‘templo de los ladrillos coloraos’ con ‘La fiebre del oro’, una comparsa cuya propuesta encandiló al aficionado. Incluso hay protagonistas de aquella agrupación que la sitúan, nada más y nada menos, por encima de los mosqueteros que retaron al gaditano por enamorar a su amada.
Fue el segundo año de la Comparsa del Mixto en su aventura gaditana, también el último en esta agrupación para buena parte de los componentes, incluso para su autor de letra, Valeriano Hoyos, y un año en el que el carnaval de Ceuta consiguió un importante logro: el primer premio en la modalidad de comparsas en el concurso de Algeciras, celebrado en el Teatro Florida.
Aunque algunos de los protagonistas de ‘La fiebre del oro’ la han recordado ya en ‘Charlas con el Quijote del Estrecho’, ahora nos cuentan más impresiones y anécdotas de esta inolvidable comparsa.

Valeriano Hoyos: “Con la cuenta que se hace ahora, hubiéramos pasado a cuartos”
Para el autor de letra, Valeriano Hoyos, ‘La fiebre del oro’ “fue una comparsa que se hizo con mucho más cariño que la del año anterior, ‘La hora de los valientes”. A su juicio, fue “muy, muy, muy redonda, en la que todo el repertorio estaba muy igualado, con una bonita presentación, mucha fuerza y, sobre todo, un popurrí muy bonito”.
Hoyos recuerda el éxito de aquellos buscadores de oro tanto en Ceuta como en Algeciras (consiguiendo el primer premio en ambos concursos) y el hecho de que rozaran las semifinales en el certamen gaditano, aunque no pudieron conseguir el pase por segundo año consecutivo. “Nos quedamos en el corte, con lo cual, con la cuenta que se hace ahora, hubiéramos pasado a cuartos. Fue una bonita comparsa. En Cádiz un año sorprendimos y al año siguiente nos dieron el palo”. No obstante, se le queda el buen sabor de boca de que fue un comparsa “muy, muy bien vista en Cádiz”.

Paquito Sánchez: “Fue más que una simple comparsa”
Muy especial fue esta comparsa paraPaquito Sánchez, en un año muy difícil para él tras el fallecimiento de su madre. “En aquel momento pesaba mucho más que la idea de continuar vinculado a la agrupación. Y más, tras la responsabilidad adquirida un año antes compartiendo autoría con Valeriano y dirigiendo a un grupo con la proa puesta a Cádiz”, recuerda Sánchez. Finalmente, continuó en la comparsa y asumiendo esta responsabilidad, lo que actuó como un bálsamo que le ayudó a paliar aquella dura situación personal. “Está claro que dar el paso de ponerme manos a la obra con la melodía del pasodoble y zambullirme en el nuevo proyecto constituyó una verdadera terapia. Cuantas más horas en el local de ensayo, mejor. Cualquier excusa era buena. Por tanto, como es de bien nacido ser agradecido, mi gratitud hacia los componentes siempre será infinita”, añade.
Para Sánchez, “está claro que ‘La hora de los valientes’ supuso un antes y un después en la historia de nuestro concurso”. En cambio, “aunque ‘La fiebre del oro’ no obtuvo la misma recompensa y puede que no sorprendiera tanto”, para su gusto “fue una comparsa más cuajada y equilibrada”.
“Más o menos, o menos que más, ya sabíamos a qué jugábamos. Tras la respuesta del público en el ensayo general (celebrado en el Salón de Actos del Ayuntamiento), por ejemplo, el 90 por ciento del grupo tenía claro que la letra que dediqué a mi madre en el pasodoble de medida, debía sonar sobre las tablas gaditanas. Y así fue. Recuerdo aquella larga ovación como una de las más emocionantes vividas sobre un escenario”, recuerda el director de la comparsa.
“A partir de ahí –añade–, todo pintaba en positivo: el espectacular recibimiento en Ceuta, el reconocimiento en Algeciras con aquel inolvidable primer premio en el Teatro Florida y mil imágenes imborrables”.
Con el paso de los años, Sánchez se reafirma una vez más en aquello a lo que se ha referido en varias ocasiones: “El exceso de halagos provocó la fractura de un muro hasta ese momento infranqueable. El peaje fue elevadísimo y el final de aquel capítulo también lo conoces”, indica refiriéndose a la ruptura que se produjo en la comparsa después de aquel carnaval, presentando al año siguiente, con ‘El sinvergüenza’, un grupo renovado y con el cambio en la autoría le letra, responsabilidad que asumió Quique Rodríguez.
“Puede que aquello se desvaneciera antes de tiempo. Una lástima, pero en la vida todo pasa por algo, todo tiene fecha de caducidad y el tiempo pone o devuelve a cada uno al lugar que merece, afortunadamente”, concluye.

José Manuel Martínez ‘Lagartija’: «Nos quedamos a pocos puntos de pasar el corte (en Cádiz) y nos desquitamos en Algeciras quedando primeros»
José Manuel Martínez ‘Lagartija’ fue uno de los carnavaleros más destacados durante esa época, aportando su voz y su experiencia a esta agrupación, la que considera “una de las mejores comparsas y más completas que ha habido en Ceuta”. Destaca también el equipo humano que llevó la idea a escena, al que define como “un pedazo de grupo, un grupazo, con mucho poderío de voces”.

Martínez hace un balance de resultados de aquella comparsa: “Nos quedamos a pocos puntos de pasar el corte –se refiere al COAC del Gran Teatro Falla– y nos desquitamos en Algeciras quedando primeros allí”, afirma quien ocupó el centro de la comparsa sobre las tablas, y recuerda que aquella edición se retiraba ‘Rodri’, un ilustre carnavalero con una larga trayectoria en el Campo de Gibraltar, recibiendo un gran homenaje. “Pasamos el corte tras una semana larga de concurso y quedamos primeros”, un éxito que hasta el momento no ha logrado ninguna otra agrupación ceutí. Recuerda que en los dos pases, en los que se encargaron de abrir para poder regresar el mismo día en el ferry, el público despidió “de pie” a la comparsa. Destaca también el excelente trato de la organización que recibía la agrupación. “Decían ‘que a la gente de Ceuta no le falte de nada”, indica.
Martínez recuerda también el día en que recogieron el trofeo, un acto al que acudió con Tato Cabeza y que se celebró un domingo a las 12 del mediodía en la Plaza Alta.
En lo que a su participación en Cádiz se refiere, asegura que se fueron de allí “con buen sabor después de cantar”. “Íbamos bien preparados de voces y de letras, el tipo igual no gustó allí… No sé, pero nos quedamos a muy poquitos puntos. Y ya han pasado 20 años, que es lo peor (ríe)”, concluye.

Alberto Mateos: «Fue uno de los trabajos más bonitos de Valeriano»
Otro de los ilustres carnavaleros con los que contó ‘La fiebre del oro’ fue Alberto Mateos, quien la define como «una comparsa bonita, buena y un repertorio bastante trabajado». «Yo diría que es uno de los trabajos más bonitos que ha hecho Valeriano a lo largo de su historia carnavalera. Con un hilo conductor contábamos una historia y fue un repertorio bastante bueno y una comparsa muy bien presentada, trabajada y, por supuesto, cantada. Éramos un grupazo».
Para Mateos, ‘La fiebre del oro’ fue muy especial porque fue «la primera y última» vez que se subió a las tablas del Gran Teatro Falla. «Me dio esa oportunidad de poder morirme ya tranquilo de que, al menos una vez, he cantado en ese Gran Teatro Falla, que es el sueño e ilusión de cualquier carnavalero», añade.
Mateos recuerda que el año anterior, con ‘La hora de los valientes’, aunque no cantó, estuvo con el grupo «en todo momento». «Fue, prácticamente, mi vuelta al carnaval, con mis compañeros y amigos de siempre. Viajar a Cádiz en el autocar, llevábamos mogollón de atrezzo con todo el grupo, y el día que pasábamos y al siguiente… Eso fue una cosa muy bonita. Os podéis imaginar lo que disfrutó todo el grupo junto», relata.
Ya con ‘La fiebre del oro’, el grupo era esperado por los gaditanos «porque se acordaban de ‘La hora de los valientes’, de aquella comparsa de Ceuta que tan buena sensación causó el año anterior». Sin embargo, el reconocimiento en forma de pase no llegó: «Por desgracia, nos quedamos en el corte. Estuvimos a punto de pasar a la semifinal pero no se pudo conseguir».
El comparsista y chirigotero destaca el primer premio en Algeciras, «que no es nada fácil para una agrupación de Ceuta». Este logro, sumado al triunfo también en Ceuta, hizo que el resultado de aquel año fuera «muy positivo, en todos los sentidos», por lo que lo recuerda «con mucho cariño», al igual que a todos sus compañeros. «Aprovecho para mandarles un besito muy fuerte y un saludo a todos los carnavaleros de Ceuta», apunta.
Quique Rodríguez: «Tuve claro desde el principio que cambiar nuestro estilo para parecernos ‘un poquito más a Cai’ era un error»
«Vaya por delante, que cualquier recuerdo en el que tenga algo que ver la comparsa del Mixto, mi comparsa, será siempre un buen recuerdo». Quien así comienza a hablar es Quique Rodríguez, uno de los segundas más destacados de la historia del carnaval ceutí, también miembro de ‘La fiebre del oro’. En cuanto a esta agrupación, destaca un matiz «agridulce»: «Tuve claro desde el principio que cambiar nuestro estilo para parecernos ‘un poquito más a Cai’ era un error, pero era la tendencia en el grupo y el grupo mandaba. Si en el Falla triunfamos con ‘La hora de los valientes’ porque éramos distintos, con un sello propio, con una potencia descomunal y una presencia en el escenario que difícilmente se podría repetir, ¿por qué cambiar eso para ser como los demás?», pregunta.
Para Rodríguez, ‘La fiebre del oro’ fue «una gran comparsa», con la que vivieron una experiencia increíble. «Nos sentimos respetados y queridos allí donde íbamos. Pero también fue el principio del fin de la Comparsa del Mixto. No cumplir nuestras altísimas expectativas en Cádiz, a pesar de sobrepasarlas en lugares como Algeciras, nos hizo cometer errores no solo a nivel carnavalero, también a nivel personal una vez pasó febrero y hubo que pensar en el año siguiente. En algún caso quizás por la juventud de la que muchos gozábamos en aquel año», añade.
No obstante, se muestra satisfecho y agradecido por formar parte de aquella agrupación, toda una institución en el carnaval ceutí. «Siempre daré las gracias a la vida por haberme hecho ser partícipe de una época irrepetible e histórica del carnaval que disfruté como nadie acompañado por personas de las que aprendí tanto como las quise», concluye.

Aunque el recuerdo de aquella comparsa puede hacer revivir momentos que significaron un fin de un ciclo, esto no empaña el lugar que ocupa en la historia del carnaval ceutí. Y aunque en Cádiz no halló oro, encontró con espiocha los duros antiguos, que es mucho mejor.