El carnaval de Ceuta exporta talentos. No son pocos los ceutíes que han sumado o lo siguen haciendo en agrupaciones de la península. Uno de estos casos es el de Eduardo de Miguel, viejo conocido de los carnavaleros ceutíes.
De Miguel llegó al carnaval “de rebote” en 2001, cuando comenzó a ensayar en la comparsa ‘El jardinero de tus sueños’, estrenándose en 2002. “Aquelló me marcó porque, aunque yo había participado muchos años en los concursos de villancicos, ese contacto directo con la gente en la calle, ir de aquí para allá y que la gente se parase a escucharte, me dejó impresionado”, manifiesta. De estos recuerdos le surge una felicitación, dirigida a José Antonio Pardo López, ‘Peli’, autor y director de su primera comparsa, quien confió en él “aun no sabiendo nada de carnaval”, afirma De Miguel.

De la comparsa pasó a la chirigota de Javi Téllez, en la que salió los años 2006 y 2007. “Fue un cambio radical porque cambiaba de registro y pasaba a la que era y es para mí la mejor chirigota de Ceuta. En ‘Los brothers’ aprendí mucho de carnaval y afinación, y con ‘los barrenderos’ (‘Historias de la puta calle: nasío pa’ barré’) pasé el mejor carnaval de mi vida”, añade.
Por “casualidades de la vida”, De Miguel llegó a Bailén (Jaén), municipio que contaba con dos chirigotas. “Cuando las vi en la calle pensé: las nadadoras son más graciosas pero ‘Los Borja Mari’, que iban de peluqueros, cantan mejor. Cosas del destino, acabé con ‘Los Borja Mari’ porque me encontré con un par de ellos en un bar, y como los grandes contratos de antaño, prueba en directo… Y fichado”, recuerda.
Para De Miguel, entrar en ‘Los ratones coloraos’ es “una de las mejores decisiones carnavaleras” de su vida. En esta agrupación conoció a Antonio Jesús Villarejo, referente del carnaval en la provincia de Jaén y un gran amigo del ceutí, además de otros tantos como Cristóbal, Martín o Garduño. “No puedo nombrarlos a todos, pero son un grupo espectacular”, asegura.

2010, con ‘las vampiresas’, como les conocían en la calle, fue un año “muy especial” para De Miguel ya que se cumplió su sueño y el de la agrupación de ir al Gran Teatro Falla. “Fue un año muy duro, de muchos ensayos, de repetir mil veces, de mucha convivencia … pero allí salimos adelante. La sensación de cantar en el Falla, para mí no tiene palabras. Sólo me acuerdo de que yo tenía que empezar con la guitarra y que no escuchaba a mis compañeros. Yo seguí tocando porque los veía cantar y moverse. Hasta que no empezaron a aplaudirnos en mitad de la presentación no me quedé tranquilo y pude disfrutar de la experiencia”, relata De Miguel.
Ese año, debido a que tenía “mucho curro” y estaba ocupado con sus estudios, dejó de salir, aunque estuvo ligado a esta agrupación, con la que nunca perdió el contacto, hasta que volvió a salir los años 2018 y 2020, “otros dos años impresionantes”.
Como le ocurrió a todos los carnavaleros, tuvo que parar por la pandemia y este año, que reside en Benalmádena, comenzó a buscar agrupaciones y contactó con la del Arroyo de la Miel, en la que se encuentra en la actualidad. “Llevamos dos meses ensayando y solo puedo decir maravillas de este grupo. Gines, su director, es espectacular, pero cada uno de sus componentes tiene mucho nivel. La verdad es que me siento muy pequeño y abrumado al lado de ellos, pero ahí estoy aprendiendo todo lo que puedo. Yo no sé cómo nos valorará la calle, pero yo personalmente estoy alucinando con lo que llevamos hasta ahora”, explica.
De Miguel, que conoce el carnaval de distintas provincias andaluzas, considera que, aunque todos beben de la misma fuente, Cádiz, cada uno es diferente. Y, una vez más, destaca la calidad del carnaval caballa: “Mi vivencia es que el carnaval en Ceuta de alguna forma es como el de Cádiz, hay mucha gente que sigue el carnaval, las agrupaciones, se disfraza, sale a la calle…”.

En cuanto al de Bailén, considera que hay muy buenos carnavaleros aunque la calle «cuesta más». “Eso de ir de bar en bar o de ir para arriba y para abajo no lo he vivido. Hemos recorrido el pueblo, pero era todo más programado. Sin embargo, sí que he visto mucho seguidor fiel de mi chirigota. Ya no solo en Bailén sino en pueblos de Jaén, incluso de fuera de la provincia. Eso es una de las cosas que más me ha gustado, ir de un pueblo a otro, incluso irnos a Cádiz como una chirigota más a cantar por las calles. Eso en Ceuta por nuestra situación geográfica es más complicado. Y da pena ver cómo grandes agrupaciones de Ceuta no son suficientemente conocidas y reconocidas por nuestra situación”, afirma el ceutí, que asegura echar de menos el carnaval de su tierra: “Lo echo de menos todo: las calles de Ceuta, el teatro, la gente disfrazada en la calle, la cabalgata… Yo siempre digo que el carnaval de Ceuta es espectacular y allí empecé, así que no puedo más que quitarme el sombrero. Claro que echo de menos el carnaval de Ceuta, aunque mi mejor año fue el último. Considero que no llegué a vivirlo como el carnaval que he vivido en Bailén. Cuando yo llegué al carnaval de Ceuta no sabía ni lo que era el tres por cuatro. Era un mundo nuevo para mí y allí lo aprendí. Allí lo descubrí y eso quedará ahí siempre”.

Aunque tiene a Ceuta en el corazón, asegura que su experiencia carnavalera en Andalucía es muy buena. «Mi experiencia fuera de Ceuta ha sido maravillosa. He conocido mucha gente de muchos sitios, muchos carnavaleros con los que hemos echado ratos de coplas y copas, mucha gente que ama el carnaval. Pero, sobre todo, a ‘Los ratones’. Ahí he encontrado un grupo de amigos que, aunque estemos en la distancia, van a estar ahí siempre”.
Ahora, De Miguel aporta su experiencia a la comparsa del Arroyo de la Miel, al igual que lo ha hecho en las demás agrupaciones andaluzas en las que ha estado, aunque dice que aún le quedan “muchas cosas que aprender”. “Te podría decir que he podido aportar mi seriedad para hacer las cosas, para ensayar, para parar y repetir cien veces hasta que la cosa sonaba mejor, aunque con los ensayos de la comparsa del Arroyo me parece que repetíamos poco. Tal vez, ser muy crítico con mi amigo Antonio cuando traía cosas nuevas y le decía que no me gustaba sabiendo que podría traer algo mejor. No sé, sobre todo he aportado muchas ganas allí donde he estado”, concluye.